Riego del Césped – Aspectos a tener en cuenta

Recién instalado su césped o si ya tiene césped en su jardín, el riego nunca deja de ser algo fundamental. A continuación, explicaremos ciertos detalles, mitos y realidades sobre algo que parece tan simple como regar.

Si realizó recientemente la instalación del césped, deberá incurrir en el riego lo antes posible. El césped también sufre del trasplante y no deberemos dejar pasar días antes de regarlo. Lo mejor para mantener el color, echar raíces y mantenerse fuerte, es que reciba abundante y constante agua, sin formar charcos. Tener la precaución de que el agua sea abundante pero provisionada en forma gradual; constante, pero evitar que se forme barro para que la alfombra se mantenga fija y así evitar la aparición de hongos.

¿EN QUÉ MOMENTO DEL DÍA SE PUEDE REGAR?

Es una discusión siempre presente, sobre cuál es el horario del día conveniente y cual no. Para abordar el tema, tomemos cada parte del día: mediodía/tarde, noche y madrugada.

Durante el mediodía y la tarde, se puede realizar el riego, pero más de la mitad del agua se evapora siendo esta desaprovechada inútilmente, para nuestro césped y para el cuidado de nuestros recursos hídricos. Existe la creencia colectiva de que en verano a pleno sol al mediodía, es incluso contraproducente regar el césped. No es del todo así, sólo que es casi inútil por el agua desperdiciada en evaporación. La realidad es que es preferible “refrescar” el césped y humedecer la tierra, que dejar la tierra seca y el césped al sol para evitar el “daño” que rara vez puede ocasionar el riego.

En cuanto a la noche, tenemos a favor que se aprovecha mucho el agua porque hay muy poca evaporación. Pero debemos tener en cuenta que el césped puede permanecer húmedo durante muchas horas, aumentando la probabilidad de aparición de hongos. En invierno también hay que tener especial cuidado con las temperaturas bajo 0, ya que fácilmente puede aparecer una capa de escarcha o helada sobre el césped, que lo pone amarillo y puede terminar por matarlo.

Es entonces a la madrugada o mañana el mejor momento, justo cuando aparecen los primeros rayos de sol. De esta manera aprovechamos el agua, ya que muy poco se evapora, se reducen las posibilidades de aparición de hongos y preparamos de antemano al césped para una jornada calurosa si es verano. También, el aspecto de un césped regado hace poco y el sentir el suelo con un poco de humedad mientras lo disfruta durante el día, es mucho más agradable si éste es regado a la mañana.

Por último, tenga en cuenta que estos aspectos son considerados sin la presencia de lluvia. Si la misma aparece, se deben reacomodar las necesidades de agua de nuestro césped o no suministrar más si la lluvia hizo lo suyo. Nuestro consejo más básico y efectivo: ¡Riegue abundante agua y no encharque!

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