Serenidad, el Buda, los Leones y la Cascada.

En el partido de Tristán Suarez, Provincia de Buenos Aires, entre el ruido de las nuevas construcciones que se desarrollan dentro del nuevo barrio cerrado, Aguas de Leloir logró construir y ambientar una piscina para aplacar el ritmo acelerado del día a día.

Presentando un terreno desnivelado hacia el oeste, el diseño aprovecha esta característica a su favor haciendo que el agua termine de manera infinita sobre el horizonte. Como entrada a la piscina, se decidió hacer una playa húmeda con el mismo revestimiento atérmico del perímetro, lográndose fusionar con el agua.

A los costados, dos Leones de Fu dán la bienvenida al bañista. En una de las esquinas, se instaló una elegante cascada en acero inoxidable, el cual devuelve el agua que cae sobre el desborde.

En la otra esquina, una figura de Buda sentado mirando se refleja en el espejo de agua. En el piso de la pileta, un dibujo redondo realizada con un mix de colores azul y celeste en venecitas, emula la caída del sol en el atardecer.

La construcción está hecha en una sola pieza, en hormigón proyectado h30. Tiene 10 metros de largo por 5 de ancho y su parte más profunda mide 1.80 metros. Se colocaron dos sistemas de desborde infinito. En el interior, completa la ambientación potentes luces en acero inoxidable RBG y para el solárium se utilizó listones atérmicos y antideslizantes de color blanco.

Aguas de Leloir tomó especial atención en los detalles finales para lograr una estética prolija, que invita a la tranquilidad y el relax.

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www.aguasdeleloir.com