Diseño cuyano

La ciudad de San Rafael, en la Provincia de Mendoza, tiene un sostenido crecimiento y atractivo turístico en los últimos años. Hogar de bodegas y viñedos reconocidos mundialmente, también ofrece paisajes para descubrir. La oferta habitacional también es variada y en su mayoría ofrecen entre sus comodidades la posibilidad de disfrutar un refrescante chapuzón en una piscina.

Respondiendo a la normativa provincial, la cual dictamina que las piletas no deben superar el metro cincuenta centímetros de profundidad, la piscina de Aldea AMEDO es muy particular ya que tiene un espacio especial para cada integrante de la familia.

Con orientación sur-oeste, sin árboles o plantas en la cercanía que den sombra, el espejo de agua tiene una vista privilegiada hacia el cordón montañoso llamado “La Cuesta de los Terneros”. De formas rectas, hay tres áreas bien diferentes. Una playa húmeda con 10 cm de profundidad, ideal para colocar una silla o reposera y refrescarse los pies mientras se toma sol. A continuación, con una profundidad que va desde los 10 cm hasta los 35 cm hay un área pensado para niños. Tomando las precauciones necesarias, los más pequeños se inician en el nado o disfrutan del agua haciendo pie y bajo el control de sus padres. En la tercer sección, ya más profunda y ancha, los mayores pueden aprovechar el espacio para zambullirse tranquilamente.

Para dividir las secciones, utilizaron barreras visuales y físicas muy ingeniosas.

Las zonas de descanso y para chicos, tienen un pequeño muro por debajo del nivel de agua y utilizaron un revestimiento veneciano de color verde. Para la parte más profunda, utilizaron un barral de aluminio también debajo de la línea de agua y pintura de color azul para las paredes del vaso. Así, los distraídos tienen varias formas de detectar dónde se dan los cambios de profundidad.

Alrededor de la piscina colocaron lozetas atérmicas de color blanco y para el solárium se utilizó piedra partida. De uno de los costados de la piscina, se instaló una cascada que no solo alimenta de agua sino también sirve como elemento de relax. De noche, la iluminación subacuática viste y resalta la piscina por sobre el terreno del jardín. En su proximidad, se construyó una glorieta con lonas que da sombra y alivio al fuerte sol mendocino. Todo el perímetro está delimitado por un cerco de seguridad con un estilo campo: compuesto por postes ubicados cada 3,5 cm “cocidos” entre sí con alambre galvanizado.

Como planes a futuro y para la temporada venidera, los dueños del complejo están contemplando colocar un deck de madera para facilitar el ingreso e instalar un sistema de climatización sustentable para extender el uso de la piscina. Para ello, colocarán colectores solares de acuerdo al volumen total de agua para calentarla y poder utilizar la pileta durante los meses de diciembre y marzo.

Agradecemos la atención del Arq. Emiliano Prokop quien nos recibió para la realización de la entrevista.